Sígueme por Email!

jueves, 27 de febrero de 2014

Por qué los chemtrails de metales no pueden existir

Introducción

Muchas veces damos por sentadas ciertas suposiciones sin pensar en las dimensiones o los órdenes de magnitud de las variables involucradas. Hoy voy a poner un ejemplo de un cálculo que si bien no es exacto, está dentro de unos márgenes y órdenes de magnitud aceptables. Incluso me permito el lujo de corregir en un factor de 10 el resultado obtenido a favor de la posición chemtrailista para demostrar la inviabilidad de llevar metales pulverizados en un avión para generar “chemtrails” como los que dicen ver. Por otra parte también reflexionaremos sobre las propiedades ópticas del aluminio con respecto a las del agua y veremos cómo no sería posible un "chemtrail" de aluminio debido a su baja emisividad.

De acuerdo a muchos chemtrailistas, muchas de las estelas persistentes (que llaman chemtrails) que se ven en el cielo se encuentran a unos dos/tres kilómetros de altura, la típica altura de formación de nubes cúmulo, cumulonimbos o cirrostratos. Un ejemplo es la siguiente imagen aportada por un chemtrailcólito:

Foto tomada en Los Angeles (CA). Nuestro confidente asegura que esas estelas no están a más de 2/3 km de altura. Agudeza visual inusitada…

Si esas estelas estuvieran compuestas únicamente por agua, ¿cuánto pesarían?

Cuestión de un cálculo aproximado pero fiable


Vamos a hacer un cálculo aproximado, grosso modo, pero dentro de unos órdenes de magnitud aceptables de cuánto pesaría un “contrail” o un “chemtrail” (según de qué esté compuesta la estela). Para el que no esté acostumbrado a calcular cosas de forma aproximada pero lógica, usando “órdenes de magnitud aceptables”, lo ilustraré mediante un ejemplo sencillo: Imaginaos que queremos calcular la altura y ancho de un edificio que tenemos delante, por ejemplo la Torre de Francia (Valencia):


No tenemos datos exactos de nada, pero sí podemos hacernos una idea aproximada de su altura que estará dentro de un orden de magnitud aceptable. Evidentemente sabemos de antemano que no medirá 500 metros de alto y tampoco 30; pero sí intuimos que el orden de magnitud estará en varias decenas de metros (digo que entre 90 y 120 metros de altura y unos 30-40 de ancho). Basta con contar los pisos: Yo cuento 33 ventanas en vertical, incluyendo las del ático y añado un par más correspondientes a la altura de la planta baja y el “entresuelo”. En total: 35 pisos. Estamos acostumbrados a escuchar que un piso suele tener una altura de unos 3 metros. Por lo tanto mi cálculo aproximado de la altura del edificio arroja un valor de:

H = 35 pisos · 3 m/piso = 105 metros.

Para el cálculo del ancho uso otra técnica basada en el cálculo de la altura: Divido la altura del edificio en partes iguales de una altura similar al ancho que busco. Así a “ojo” veo que dividir en tres partes de 35 metros cada una me puede valer. Aproximadamente obtengo tres cuadrados de 35x35 metros. Mi veredicto final para el cálculo de las dimensiones de la Torre de Francia es de 105 metros de alto por 35 metros de ancho. Parecen cifras razonables. Si buscamos en internet las dimensiones reales encontramos que la altura del edificio es de 115 metros y posee 35 alturas (las mismas que calculé a ojo). Nos hemos ido tan sólo en 10 metros, un error más que aceptable teniendo en cuenta el método de cálculo usado. Con respecto al ancho, ya que no he encontrado datos concretos, he usado Google Earth y su herramienta de medir: El valor del ancho sorprendentemente me da lo mismo que calculé a ojo: 35 metros. 

Pues bien, a continuación voy a realizar, siguiendo un proceso similar al del ejemplo anterior una serie de cálculos sobre lo que vendría a pesar una estela procedente de un avión y de un tamaño determinado en dos casos: si ésta estuviera compuesta únicamente de agua (contrail) o de algún metal como aluminio (chemtrail). Al igual que en el caso del edificio, voy a hacer aproximaciones pero respetando siempre unos órdenes de magnitud que hagan que el error de cálculo cometido sea aceptable a efectos de lo que pretendo demostrar.


Cuánto pesa un contrail


La densidad del aire seco a la altura de una nube cúmulo (unos 2 km) es de 1,007 kg/m3, mientras que la del aire húmedo es de 0,627 kg/m3. Esto lo he sacado de un sencillo cálculo usando la la ley de los gases ideales (P·V = n·R·T). Creo que no es menester enredarme en el mismo, pero cualquiera con mínimas nociones de físico-química lo puede comprobar. Teniendo en cuenta que la cantidad de aire húmedo en una nube es de aproximadamente un 0,9%, resulta que la densidad “ρ” de una nube es de:

ρ = (99,1 × 1,007 kg/m3 + 0,9 × 0,627 kg/m3)/100 = 1,003 kg/m3

El mismo valor lo menciona “The USGS Water Science School” en este enlace: http://water.usgs.gov/edu/watercycleatmosphere.html

Es decir, 1000 litros de nube pesan más o menos 1 kg. Ahora bien, si se formara un contrail idealmente cilíndrico a la altura de los cúmulos (sabemos que no se forman contrails a tan baja cota, pero “aceptamos barco”), digamos que de 3 kilómetros de largo por 100 metros de diámetro (contrail pequeño a efectos de cálculo), tendríamos un volumen de contrail de:

Vc = π · 502 m2 · 3000 m = 23.561.940 m3

Teniendo en cuenta que la densidad de la nube es de 1,003 kg/m3, tenemos que el peso del contrail es:

Pc = Vc·ρ = 23.561.940 m3 · 1,003 kg/m3 = 23.632.625,82 kg ≈ 23.600.000 kg = 23.600 ton


Ahora calculemos lo que sería ese mismo contrail pero si en lugar de agua, su composición fuera de polvo de aluminio, el más ligero de los metales con los que supuestamente nos rocían. Es decir, calculemos cuánto pesa un “chemtrail”. El aluminio metálico tiene una densidad propia de 2700 kilogramos por metro cúbico, es decir, 2,7 veces más pesado que el agua. Vamos a ser buenos e imaginemos que lo pulverizamos finamente de forma que difundimos 50 gramos de aluminio por metro cúbico de aire. Ojo, usamos una cantidad 20 veces menor que con el cálculo de agua; esto lo hacemos en beneficio del chemtrailista, ya que realmente esa densidad tan pequeña desde 2 kilómetros de distancia sería prácticamente inapreciable para la vista. La propiedad que mide la "opacidad" o "transparencia"  de un aerosol o una nube se puede definir con un parámetro denominado “espesor óptico” y que explicamos a continuación: 

Espesor Óptico

La profundidad óptica (o espesor óptico) es una medida adimensional del grado de transparencia de una nube (o estela) o cómo la nube modifica la luz que pasa a través de ella. El espesor óptico dependerá de la densidad de partículas (de agua o aerosol) y la profundidad vertical (espesor) de la estela o la nube. Esto influirá en cómo se ve la estela en las imágenes del rango de luz visible y en el infrarrojo. Una nube espesa es ópticamente gruesa sobre todo si tiene una alta densidad de humedad. Una nube fina o una nube muy fría (baja densidad de humedad) es ópticamente delgada. Una nube ópticamente gruesa no permite ver a través de la misma con facilidad. Una nube ópticamente delgada permite ver a su través más fácilmente. Dicho de otro modo: Una nube gruesa provocará más reflexión de luz visible en una imagen de satélite, por lo que se verá con un blanco más brillante. La luz del sol penetrará menos en la nube (ya que mucha de esta luz se refleja o absorbe por la nube) lo que impide al satélite detectar tierra u otras nubes ópticamente gruesas que se encuentren por debajo. Sin embargo, las imágenes de satélite infrarrojas ofrecen una mejor evaluación de la temperatura de la parte superior de estas nubes ópticamente gruesas ya que hay menos radiación que atraviesa la nube desde la superficie y que contamine la lectura que toma el satélite de la temperatura de la parte superior de la nube. En nubes ópticamente delgadas hay menos reflexión de luz visible en las imágenes de satélite; penetra más luz a través de la nube y en las imágenes de satélite infrarrojas se ve que pasa radiación desde la superficie a través de la nube. En este caso el satélite puede detectar tierra y otras nubes bajo estas nubes ópticamente delgadas (especialmente nubes delgadas frías ya que no tienen tanta humedad).

Las estelas recién formadas (ya sean consideradas chemtrails o contrails) son ópticamente gruesas, pues son opacas (no se ve a su través), lo que da una idea de su densidad (cantidad de partículas por unidad de volumen). Según este estudio del Centro de Ciencia e Ingeniería del Espacio de la Universidad de Wisconsin-Madison, se considera que una nube gruesa presenta un espesor óptico (visible) mayor que 6, correspondiéndose con una emisividad en el infrarrojo mayor que 0,9. Esto se corresponde perfectamente con la emisividad de sustancias no metálicas (siempre superior a 0,9). Las nubes finas presentan una emisividad menor que 0,1, correspondiéndose con valores de espesor óptico menores que 0,2. Esto es debido precisamente a la baja densidad de humedad de las mismas. Sin embargo se da el caso de que si medimos la emisividad de una estela formada por aluminio, ésta nos daría un valor de 0,05-0,07 (consultar esta tabla), incluso si estuviera muy oxidado, su valor no sería mayor que 0,25, lo que quiere decir que se vería perfectamente a su través. Son las propiedades ópticas de los elementos, dan una pista de qué elementos contiene un medio (por ello se puede conocer la composición de las atmósferas de planetas o estrellas muy lejanas).

La siguiente imagen infrarroja está tomada por el satélite Terra de la NASA y muestra una serie de contrails sobre el suroeste de Estados Unidos en la mañana del 29 de Enero de 2004: 


Si esas estelas estuvieran provocadas por cualquier metal, dada la baja emisividad de los mismos NO SE VERÍAN en la imagen de infrarrojo. Se ven precisamente porque la emisividad de las estelas es muy elevada (mayor que 0,9), lo que da una idea de lo que no son: no son partículas metálicas. Así que no pueden ser "ópticamente" estelas de aluminio... pero volvamos al tema del peso del "chemtrail"...

Cuánto pesa un chemtrail


Hemos dicho previamente que consideramos un valor de 50 gramos de aluminio por metro cúbico de aire:

Para que os hagáis una idea de las dimensiones de lo que estamos hablando, una densidad de 50 gramos de polvo de aluminio por metro cúbico de aire vendría a ser como pulverizar 18 cm3 de aluminio y “diluirlos” en 1000 litros de aire (1 millón de centímetros cúbicos de aire). Imaginaos un cubito de aluminio de 2,62 cm de lado: eso son más o menos 18 cm3 de aluminio (50 gramos). Sería un cubo con un lado cuya longitud sería más o menos la de la primera falange de tu pulgar. En términos de “espesor óptico”, se podría decir que la estela formada sería “delgada”: 50 gramos de polvo de aluminio esparcidos en 1000 litros de aire permitirían el paso de la luz visible perfectamente y el infrarrojo ni se enteraría!.

El volumen del “chemtrail” sería el mismo que en el anterior cálculo: 

VCH = 23.561.940 m3

El peso del chemtrail, teniendo en cuenta que hay sólo 50 gramos por cada metro cúbico sería:

PCH = 23.561.940 m3 · 0,05 kg/m3 = 1.178.097 kg ≈ 1.180 toneladas de aluminio

Imaginaos si subimos la densidad a la misma del cálculo hecho con el agua, estaríamos hablando de más de 20.000 toneladas de aluminio que deben ser contenidas en un avión para producir un chemtrail pequeño, de tan sólo 3 km de largo por 100 metros de diámetro. Son bien conocidos los contrails (que muchos dicen que se trata de chemtrails) como los de la siguiente imagen tomada por la NASA en el Atlántico Norte, de varios cientos de kilómetros de largo por varios cientos de metros de ancho... Imaginaos el peso de tales estelas si contuvieran aluminio... 


Demasiado peso para un avión

Un Airbus A380, el más común de los aviones comerciales que surcan nuestros cielos dejándolo todo pringado de estelas como las de la anterior foto presenta un peso en vacío (sin carga, combustible, equipaje, pasajeros, metales pesados…) de unas 270 toneladas. Su peso con carga máximo para poder despegar es de 560 toneladas, lo que quiere decir que para combustible, pasajeros, avituallamiento, equipaje, otras mercancías que suelen llevar (paquetería, correo, etc) quedarían 290 toneladas (hablando de valores máximos ideales, cosa que en la práctica nunca ocurre).

Estamos hablando de que un Airbus A380 debería llevar 4 veces más su peso de carga máximo permitido en aluminio para poder generar un pequeño “chemtrail” de una densidad ridícula comparado con lo que vemos usualmente en el cielo. ¿Cómo entonces se explican esas enormes estelas de varias decenas de kilómetros que se observan dejadas por un solo avión? ¿Dónde cabe tanto polvo metálico? ¡Y que conste que no hablamos de bario cuya densidad es 3,5 veces superior a la del agua!

Si en lugar de un Airbus A380 habláramos de un Antonov An-225 Mriya, que es el avión que más carga puede transportar en el mundo (250 toneladas máx., a eso me refería con que un Airbus nunca podría llevar 290 toneladas de carga), estaríamos en las mismas. Y lo mismo con cualquier otro avión de carga o pasajeros, militar o civil. NINGUNO podría almacenar aluminio u otro metal pulverizado suficiente como para generar siquiera un “chemtrail” pequeño.


Imagen del imponente Antonov An-225 Mriya


Imaginemos, para dar un comodín a la posición chemtrailista, que me he ido en los cálculos en un factor de 10, es decir, por ejemplo el diámetro del contrail no es de 100 metros sino de 32 metros (esto aproximadamente reduce el volumen del cilindro 10 veces); o consideramos que la densidad de aluminio en el aire es incluso 10 veces menor: 5 gramos por metro cúbico (eso sí que sería visualmente imperceptible, pues sería como difuminar en 1000 litros de aire un cubito de aluminio pulverizado cuyo tamaño sería similar al de una pila de tres monedas de 5 céntimos de euro).

En estas circunstancias, en lugar de 1180 toneladas la estela contendría 118 toneladas de aluminio… Aun así, cargar 118 toneladas de metal (repito, en una densidad que lo haría apenas visible desde el suelo) sólo dejaría para carga, pasaje y combustible un máximo de 132 toneladas.

El consumo de un Airbus A380 en una ruta entre pongamos Barcelona y Nueva York (6.165 km), teniendo en cuenta que se consumen 3,72 litros a los 100 km por cada pasajero (datos de Airbus), en un vuelo con 450 pasajeros (normalmente puede llevar 555 pasajeros) es de:

CA = 6.165 km /100 km-pasajero · 3,72 litros-pasajero · 450 pasajeros = 103.050 litros

Pongamos 120.000 litros (ya que siempre el avión ha de llevar más combustible que el mínimo necesario por cualquier eventualidad); realmente lleva bastante más, pues su capacidad de carga máxima es de 310.000 litros (siendo la densidad relativa del queroseno de 0,8, el peso máximo de combustible que podría llevar el Airbus es de 248 toneladas). El peso del combustible quedaría en:

PC = 120 · 0,8 = 96 toneladas

El peso del pasaje, a una media de 65 kg por persona sería:

PP = 450 · 65 = 29.250 kg ≈ 29 toneladas

Pongamos que cada pasajero lleva 10 kg de equipaje de mano (rollo Ryanair) y 10 kg en bodega (dependiendo del vuelo pueden llevar de 25 a 50 kg!):

PE = (10+10) · 450 = 9.000 kg = 9 toneladas

Sin contar con avituallamientos y otras mercancías usuales ya hemos llegado a: 

PC + PP + PE = 134 toneladas

superando así las 132 máximas que disponíamos, y “aliviando” los números (sólo 20 kg de equipaje por pasajero entre equipaje de mano y facturado, peso de cada pasajero de 65 kg, menos del 100% de ocupación del vuelo, sin contar avituallamientos, rebajando la cantidad de combustible, etc)… y todo para generar un único “chemtrail” de tan sólo 3 kilómetros de largo… ah! y habiendo reducido los cálculos por un factor de 10, lo que supone barrer mucho hacia la casa chemtrailista!!!

Conclusión

No tiene sentido pensar que las estelas persistentes que dejan los aviones están compuestas de metales, ni siquiera tan ligeros como el aluminio, ya que por un lado los aviones comerciales o militares, incluso los más grandes del mundo no tendrían la capacidad de carga suficiente como para llevar la cantidad de metal necesario para generar siquiera un “chemtrail” de pequeñas dimensiones; y por otro lado hemos visto cómo las imágenes infrarrojas de los satélites delatan que las estelas no pueden estar compuestas de ningún metal.

Tampoco tiene sentido pensar que si esas estelas están compuestas de microgotas o microcristales de agua, éstas provengan del propio avión. Ya comentamos en un post pasado que aunque uno de los productos de la combustión del combustible aéreo es agua, ésta sólo contribuye ínfimamente en la formación del contrail, siendo el grueso procedente de la propia humedad ambiental. Para dar cierta legitimidad a la teoría chemtrail, habría que pensar en dispositivos basados en gases muy ligeros comprimidos (un hándicap es el peso de las bombonas que los contendrían), que una vez liberados tuvieran un índice de espesor óptico muy elevado, el suficiente como para generar esas estelas tan largas y opacas en un principio y que luego se van extendiendo y difuminando (con el mismo mecanismo que lo hacen los cirros). Esto deja de plano fuera a cualquier metal y cualquier sustancia con una densidad igual o superior a la del agua, tal y como hemos visto. Incluso me atrevo a decir que no hay sustancia gaseosa tan ligera y compresible en el mundo con la capacidad de generar esas enormes estelas con un espesor óptico tan elevado como el que provoca la condensación de la humedad ambiental al paso de los aviones.

Tampoco hemos considerado un factor importante: el volumen que ocuparía el aluminio en las bodegas del avión. Si lo pensamos bien 118 toneladas de aluminio en bloque ocuparían 43,7 metros cúbicos (118.000 kg / 2700kg/m3). La bodega de carga de un Airbus A380 tiene un volumen que no llega a 20 m3 (unos 18,6 m3). Si encima el aluminio se presenta pulverizado, su densidad disminuiría, por lo que el volumen que ocuparía sería superior… no deja de suponer esto también un problema, no?

Finalmente, no nos hemos puesto a determinar la logística necesaria para poder suministrar constantemente cantidades tan ingentes de "metales pesados" como apuntan los chemtrailistas, pero si estamos hablando de toneladas por avión, multiplicado por miles de vuelos diarios hay algo que no encaja...

Me gustaría que discutieseis estos cálculos, bastante “groseros” en cuanto a aproximación, pero que al menos están dentro de unos órdenes de magnitud aceptables que nos hacen sospechar con bastante certeza de la inviabilidad de que un avión, comercial o militar, destinado al transporte de pasajeros o de mercancías, produzca “chemtrails” como los que nos muestra el mundo chemtrailista tan a menudo. 

Igualmente no estaría de más conocer alguna otra aproximación física o matemática que hiciera más viable la posibilidad de la fumigación con metales o sustancias más densas que el agua y que produjeran estelas de varias decenas de kilómetros de longitud. 

Para terminar: en el mundo chemtrail no se suele tener en cuenta aspectos concretos específicos de los materiales como son sus propiedades ópticas: Las nubes se parecen en textura, color y aspecto (a pesar de la forma) un montón a las estelas de los aviones… ¿tendrían ese aspecto las estelas si de verdad estuvieran compuestas de un metal, o de cualquier otras sustancia, sabiendo que tienen propiedades ópticas tan diferentes con respecto al agua?... Lo dudo!

2 comentarios:

  1. Me ha gustado mucho la entrada, enhorabuena!

    ResponderEliminar
  2. "Sin duda alguna Esparcen aluminio en disolución homeopática D9 o mayor vistos los cálculos... no solo verificaste los chemtrails además la eficacia de la homeopatia..."
    Hasta los dioses luchan en vano contra la estupidez humana....

    ResponderEliminar