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martes, 28 de julio de 2015

Impactante: ANECIL publica análisis de lluvia y suelo en Lisboa que arrojan resultados normales.

Vamos a poner otro ejemplo de cómo toda una asociación es capaz de autoengañarse (y de paso engañar a otros) a través de la interpretación apócrifa de análisis de suelo y lluvia. Aquí el sesgo de confirmación se efectúa no tanto mediante la selección de resultados, sino mediante la interpretación errónea de los mismos. ANECIL nos presenta un análisis de lluvia y otro de suelo de muestras de una finca a las afueras de Lisboa realizados en 2013, tras, aseguran, "varios días de fumigación con chemtrails".

El primer análisis arroja los siguientes resultados:
Aluminio: 0,33 mg/L
Bario: < 0,06 mg/L
Zinc: < 0,10 mg/L



Acompaña ANECIL los resultados del siguiente comentario: "ninguno de los tres (metales) debería estar presente en el agua de lluvia". Para apoyar esta afirmación en el caso de bario, extraen de wikipedia la siguiente afirmación: "El elemento es tan reactivo que no existe en estado libre en la naturaleza, aunque también se presenta en forma de férricos o azufres no solubles en agua." (Debo decir que tal afirmación es igualmente válida para el aluminio, que en la naturaleza siempre se encuentra formando parte de compuestos).

Aquí detectamos al menos dos falacias:
1) Que ninguno de estos metales debería encontrarse en el agua de lluvia.
2) Que el hecho de que el bario (como el aluminio) no se encuentren de forma libre en la naturaleza implica que no deberían aparecer en un análisis.

En realidad cualquier elemento que se encuentre formando parte del suelo es susceptible de aparecer en el agua de lluvia. Cuando se encarga un análisis de determinados metales en una muestra, el resultado no va a discriminar si tales metales se encuentran libres o formando parte de algún compuesto (un mineral, por ejemplo). Existen veinticuatro minerales que contienen bario, como la baritina, que es muy común. Como los silicatos y óxidos de aluminio, abundan en la corteza terrestre y forman parte del polvo atmosférico, por lo que no es extraño encontrarlos en cantidades discretas en el agua de lluvia. Lo mismo vale para el zinc.
Pero es que por si esto no bastase, el resultado del test no está diciendo que haya zinc y bario en esa muestra, sino que de existir estos metales en la misma, se encuentran en cantidades inferiores al límite de detección del método de análisis empleado, que es de 0,06 mg/L y de 0,10 mg/L para el bario y el zinc respectivamente.

En resumen: el análisis de agua es perfectamente normal y de él no se deriva ninguna de las implicaciones que los chemtrailistas extraen.

El análisis de suelo muestra los siguientes resultados (nota: mg/Kg = ppm):

Aluminio: 3,1 g/Kg ó 3100 mg/Kg
Bario: 14 mg/Kg
Zinc: 20 mg/Kg
Sin embargo son perfectamente normales si los comparamos con cualquier tabla de concentraciones típicas de metales en suelos. (Fuente: USEPA Office of Solid Waste and Emergency Response, Hazardous Waste Land Treatment, SW-874 (April 1983), page 273.)

Los valores típicos de Al, Ba y Zn en suelos son respectivamente de 71000 ppm, 430 ppm y 50 ppm (o mg/Kg). Viendo que los resultados del análisis arrojan valores inferiores a los medios para suelos naturales, los chemtrialistas deberían reflexionar si no es que les están fumigando demasiado poco.

Os dejo un estudio sobre la influencia de la actividad agrícola en la presencia de diversos elementos en el agua de lluvia: Rainwater major and trace element contents in Southeastern Brazil: an assessment of a sugar cane region in dry and wet period  Llama la atención la preponderancia del aluminio y el zinc en las muestras del estudio. En él se refieren también a otro estudio del que he hallado este abstract, llamado Trace elements in urban and suburban rainfall, Mersin, Northeastern Mediterranean, en estos términos:

"Özsoy and Örnektekin1 reported high Al and Fe contents in rainwater from Mersin (Turkey) as an indication that the area is strongly influenced by sporadic dust transport from the Sahara Desert."
Es decir, es un mito que las muestras de agua deban arrojar prístinos resultados como si lo que lloviese fuese agua destilada. La atmósfera está llena de aerosoles naturales (y sí, también antropogénicos) y encontrar en la lluvia metales que forman parte del suelo es absolutamente normal.

viernes, 24 de julio de 2015

Blasting News contribuye irresponsablemente a la alarma social por el mito de los chemtrails

Veo que Blasting News, con ese aura que se arroga de “periodismo independiente” incurre en la irresponsabilidad de propagar mentiras mediante un artículo chapucero en el que brillan las referencias por su ausencia. El artículo lo firma Maria Isabel Fernández García en la sección de CIENCIA (sí, ciencia, sin ficción detrás) en Blasting News México. El artículo no sólo adolece de una falta absoluta de rigor científico, sino también de rigor periodístico (claro, es lo que ocurre cuando el concepto de "crowdsourcing journalism" lo dejas a su aire sin ninguna revisión editorial).
Veámoslo con un poco de detalle (me voy a permitir dirigirme directamente a la autora):

  1. “las formaciones nubosas que en otras épocas conocimos y admiramos están desapareciendo dando paso a una serie de nubes desconocidas e inquietantes las cuales están generando una gran desconfianza y fuerte controversia en cada vez más sectores de la población.”

    Falso. Las formaciones nubosas “que en otras épocas conocimos y admiramos” no están desapareciendo (¿referencias, señorita?). Y no, no están siendo sustituidas por “nubes desconocidas e inquietantes”. Si te refieres a las estelas de condensación, más de medio siglo de ciencia de estelas explica todos los aspectos de las mismas, desde sus propiedades microfísicas, condiciones de formación, evolución, modelos de predicción, impacto climático, etc. Aquí dejo más de doscientos artículos científicos que datan desde los años 50 sobre estelas de condensación. Si te refieres a lo que el sector conspiranoico identifica como nubes HAARP, te recomiendo que eches un vistazo a los trabajos de Luke Howard en el s. XVIII.
  2. “según expertos en la materia, no tienen un origen natural.”

    Por supuesto que los contrails no tienen un origen natural. Se deben a la interacción de los gases de escape de los motores de los aviones con la atmósfera. En cualquier caso, como presunta periodista escribiendo en la sección de ciencias, cuando apeles a “expertos” deberías referenciar: ¿qué expertos?, ¿en qué publicaciones o contexto elaboran su afirmación?
  3. “Estas formaciones de nubes están relacionadas con la geoingeniería, las extrañas nubes son en realidad estelas dejadas por los aviones durante la práctica de fumigación aérea y son producidas por la liberación en el ambiente de sustancias tóxicas.”

    Pero señorita Fernández, ¿quién es tu asesor científico? ¿Cómo puedes soltar así, de buenas a primeras, que “estas nubes están relacionadas con la geoingeniería” cuando precisamente este punto aun está muy lejos de ser demostrado? Es más, ¿qué hay en esas estelas exactamente que sugiera que sean otra cosa que simples contrails? Me pregunto cómo una periodista que escribe en una sección de ciencias es capaz de emitir semejantes afirmaciones sin hacer la más mínima mención al consenso científico, a los centenares o miles de artículos científicos que hay sobre estelas y a las opiniones de expertos (físicos atmosféricos, meteorólogos, ingenieros aeronáuticos, pilotos…).
  4. “Mediante estas actividades de geoingeniería se expone a las zonas afectadas a altas dosis de aluminio móvil”

    ¿Dónde está ese aluminio? ¿cómo es posible que se asegure que esas estelas, masivas, constantes e indiscriminadas, se componen de aluminio, y al mismo tiempo no aparecer por ningún lado acumulaciones químicas coherentes con las presuntas fumigaciones, es decir, igualmente masivas, permanentes y ubicuas?
  5. “Altas concentraciones de aluminio presentes en el aire están vinculadas al padecimiento de enfermedades neurológicas, sugiere el geocientífico J.Marvin Herndon. Un reciente estudio realizado por este geocientifico estadounidense ha contribuido a desentrañar parte del misterio de las extrañas nubes, además de ampliar la escasa información a la cual el ciudadano común tiene acceso.”

    Y como era de esperar, una periodista que escribe con este rigor en ciencias es de las que se deja impresionar por la sarta de bobadas que este geoquímico (cuyo campo pericial no es la atmósfera) vomitó en un artículo que no es científico y que aparte de carecer de rigor, contiene datos manipulados. El artículo de Herndon que la periodista tampoco enlaza, como si esperase que todos los lectores fueran a creer estas cosas por fe, lo comenté ampliamente aquí, pero en METABUNK también le dedican un pormenorizado análisis. En él descubrimos que el artículo está etiquetado como “opinión”, que no está revisado por pares… y que aparece en una revista donde los autores pagan por publicar.
    Dada la evidente manipulación de una de las gráficas de su artículo que detectaron tanto en Metabunk como un servidor, Mick West (administrador del sitio) escribió directamente a Herndon en estos términos:

    “Dr Herndon,

    Your article on suspected geoengineering published in Current Science has prompted much discussion at Metabunk.org. In particular, one chart appears to be greatly in error as it simply shows the same data set flipped vertically and then offset.
    Would you possibly be interested in joining the conversation at Metabunk.org, to explain this, and other problems identified in your paper?”


    La respuesta de Herndon al respetuoso mensaje de West fue tan lacónica como agresiva (y desde luego una actitud extraña para un científico):

    “There are no problems in said scientific paper. Moreover, the results have been confirmed and greatly extended. Your intense and consistent efforts to systematically discredit legitimate information related to an activity that I allege constitutes crimes against humanity, might at some point, I allege, be viewed as complicity. Do not contact me again.”
    Yo personalmente me he molestado en leer el artículo y no, no desentraña ningún misterio. Está lleno de afirmaciones gratuitas sin aportar evidencias y las referencias son de chiste (usa como fuentes páginas chemtrailistas. Menudo científico). Es más, en esta entrada en Metabunk https://www.metabunk.org/j-marvin-herndons-chemtrail-letter-to-san-diego-city-council.t5598/ descubrimos que Herndon se siente desplazado de la comunidad científica en su área debido a la publicación de un artículo controvertido sobre la composición del núcleo de la Tierra. Aislado del “mainstream” científico, ha encontrado una familia en Dane Wigington y compañía, donde sus chaladuras son escuchadas.
  6. “Durante el periodo en que se han llevado a cabo estas prácticas en Estados Unidos los casos de enfermedades neurodegenerativas han registrado una explosión, enfermedades como el Parkinson, Alhzeimer, autismo o ADHD, han aumentado considerablemente en los últimos años, aseguró J.Marvin Herndon.”Herndon puede cantar misa con respecto a la neurociencia. En realidad, cualquier referencia científica seria a la que acudamos para corroborar la afirmación de que las enfermedades neurodegenerativas están en aumento, establece como causa (del aumento) el incremento de la esperanza de vida y el envejecimiento de la población. Por ejemplo Neurodegenerative Diseases: An Overview of Environmental Risk Factors o Projected Neurodegenerative Disease Mortality in the United States, 1990–2040 
  7. “Este estudio y sus alarmantes resultados no dejan lugar a dudas, de ser cierto, estaríamos siendo testigos y victimas de un espeluznante experimento a escala mundial, amparado por los gobiernos de turno.”“De ser cierto”. A la luz de lo expuesto, ¿puedes asegurar que lo es, señorita Fernández?
Por último me gustaría apelar a la responsabilidad de los medios. Este periodismo barato y sensacionalista es irresponsable. Contribuye a la iletrada campaña del miedo a los “chemtrails”, genera animadversión contra colectivos de profesionales científicos y del mundo de la aviación y expande la ignorancia y la estupidez.

lunes, 6 de julio de 2015

ANECIL malgasta el dinero que recibe de donaciones en análisis inútiles.

Recientemente ANECIL (Asociación Nacional Española Cielos Limpios) publicó esta entrada en la que nos muestran una captura del extracto de la cuenta de su campaña de donativos que puso en marcha el pasado mayo. Pues bueno, algo de pasta han juntado. Con un saldo actual de 836€ han empezado a encargar análisis, de los cuales nos muestran en la misma entrada los, para ellos, desalentadores resultados de dos de ellos.

El primero consiste en una muestra de 2,5 kg de suelo recogida en el Paraje Natural de Atamaría en La Manga del Mar Menor, Murcia y la presentan con este texto: 

Debido a que, en la analítica de tierra no se ha discriminado la presencia natural del aluminio como el componente externo por contaminación del mismo, hemos decidido realizar dicha analítica de nuevo en otro laboratorio. Buscamos los componentes exactos propios del suelo así como los "externos".
Es decir, ANECIL cree de verdad que una analítica común de suelos va a discriminar qué cantidad de un componente cualquiera procede naturalmente del mismo suelo o de una fuente de contaminación. Es más, creen que un valor exacerbado de uno de estos componentes demostraría automáticamente los chemtrails. O esa es su esperanza. El caso es que como el análisis no les da los resultados que quieren obtener, probarán con otro laboratorio, a ver si suena la flauta. 

¿Y qué dice este análisis? El resumen es que de los elementos de los que se quería determinar sus concentraciones en la muestra, todos presentan valores normales o bajos (en relación a valores medios que consulto en diversas fuentes), salvo el plomo (958,45 ppm en el análisis), que presenta valores elevados por una razón demasiado prosaica como veremos a continuación, tanto, que no me extraña que las mentes más inclinadas a la fantasía prefieran achacarlo a los chemtrails. 

La EPA establece un rango de 400 a 1200 ppm en suelos residenciales, sin embargo en suelos de cultivo no debería superar las 50 ppm (para ser saludables).
(Fuentes: http://www.atsdr.cdc.gov/es/csem/plomo/es_pb-normas.html y http://idbdocs.iadb.org/wsdocs/getDocument.aspx?DOCNUM=36234121). Hemos de tener en cuenta que el que hayan valores más elevados de plomo no indica automáticamente nada sobre contaminación (de la misma forma que el veneno depende de la dosis, un suelo se considerará contaminado por plomo según el uso que se da al suelo o la categoría a la que pertenece: suelo de juego, residencial, agrícola…) aunque es cierto que por encima de ciertos valores, un suelo se considera contaminado independientemente de la procedencia natural del elemento contaminante. 
Pero algo que ANECIL no nos cuenta (porque seguramente lo ignora), es que el paraje de Atamaría donde fue recogida la muestra está en plena sierra minera, donde se hayan, entre otras, las antiguas explotaciones mineras del Atalayón, de las que se extraía plomo además de cobre, plata, estaño, pirita y galena, por lo que es esperable encontrar concentraciones elevadas de algunos elementos en esta zona. 

En este artículo científico de la Universidad de Murcia llamado AFECCIÓN DE SUELOS AGRÍCOLAS POR METALES PESADOS EN ÁREAS LIMÍTROFES A EXPLOTACIONES MINERAS DEL SURESTE DE ESPAÑA “se analiza la contaminación por metales en suelos agrícolas en el entorno de la Sierra minera de Cartagena-La Unión” (en donde se haya el paraje de Atamaría donde se recogió la muestra) y encontramos unos resultados que deberían invitar a la reflexión a la gente de ANECIL si no quiere incurrir en sesgos de campeonato. Leemos en el resumen:

”Los resultados han detectado concentraciones importantes, que alcanzan y superan los niveles máximos permitidos por diversas normativas internacionales de hasta 11 de los elementos denominados «metales pesados». Aluminio y Hierro destaca sobre los demás con concentraciones medias porcentuales de 13% y 10% respectivamente. Pero hay que destacar la contaminación excesiva de plomo (Pb) y Zinc (Zn) que duplica e incluso triplica el máximo establecido por las leyes más permisivas, superando con mucho los niveles máximos a partir de los cuales se requiere una intervención obligatoria en todas las legislaciones consultadas.”

Es decir, CLARO que en una región minera vas a encontrar concentraciones importantes de estos metales en los suelos. ¿Para empezar, qué clase de información acerca de los presuntos chemtrails te va a suministrar un análisis hecho en un lugar donde esperas encontrar valores más elevados de Al o Pb debido a la actividad minera y a las propias características del suelo?

Os recomiendo la lectura del artículo, donde aprendemos que “la Sierra de Cartagena-La Unión ha sido uno de los distritos mineros más importantes de España y el más representativo de la Región de Murcia por sus yacimientos de hierro, plomo y zinc” y que “a partir de 1992, el cese de las actividades mineras y el abandono de los pantanos de estériles, fácilmente erosionables tanto por erosión hídrica como eólica, ha provocando la liberación y dispersión de metales pesados y elementos traza. Situación que, de no llevarse a cabo ninguna actuación de remediación, podría durar cientos de años. Sobre todo, teniendo en cuenta que se ha demostrado que estos estériles contienen importantes cantidades de metales pesados como plomo, zinc, cobre y cadmio, que exceden los niveles críticos europeos”.

Si nos vamos a la Tabla 1 en la página 50 del artículo, encontramos que el plomo de la muestra corresponde a un valor situado entre el que hay en suelos agrícolas y suelos naturales en la región y, para que veáis cómo de relativas son las cosas, esas 958,45 ppm aun están por debajo del valor máximo admisible de Pb en suelo en Alemania (1000 ppm). Según BOWIE y S.H.U., THORNTON (1985) la concentración en suelo media debe oscilar entre 2 y 500 ppm.

El Ba de la muestra de ANECIL arroja 372,35 ppm que es la mitad de lo que se encuentra en suelos agrícolas en la sierra minera. Según BOWIE y S.H.U., THORNTON, la concentración media en suelo es de 100 a 3000 ppm (así que todo en orden).

La concentración de Al en la muestra de ANECIL es particularmente baja (chasco para los chemtrailistas), con una concentración de 22029 ppm mientras que las concentraciones del artículo de la Unviersidad de Murcia superan ampliamente las 100000 ppm. Un valor promedio son 70000 ppm. El suelo de ANECIL sigue teniendo un tercio menos de Al de lo que se espera en un suelo “normal”.

El Ti de ANECIL son 292,36 ppm, muy, pero muy por debajo de las más de 6000 ppm medidas en el estudio y de las 5000 ppm de BOWIE y S.H.U., THORNTON.

El S de ANECIL se queda a las puertas de unas diabólicas 666 ppm frente a las más de 1300 en suelos agrícolas y naturales del estudio.

Por último el Sr analizado por ANECIL apenas supera las 50 ppm que es una quinta parte de la concentración medida en suelos naturales y agrícolas del estudio y es el límite inferior de BOWIE y S.H.U., THORNTON (50 - 1000 ppm).

Así que, ¿qué sentido tiene ponerse a analizar muestras tomadas de una antigua región minera si no vas a poder discriminar claramente el origen de los elementos analizados? Es más, si las dichosas estelas fuesen realmente “fumigaciones” de metales pesados, ¿no tendría más sentido poner contenedores en una azotea y esperar a ver que cae, en vez de ir recogiendo muestras de suelos que te van a dar valores elevados de un montón de cosas por tratarse de una región minera? Esto pone de manifiesto también el despropósito de esta campaña de ANECIL que, en esta línea, lo único que estará haciendo es tirar el dinero de sus ingenuos contribuyentes: no hay protocolo de muestreo, una determinación de la cantidad de muestras y el área de recogida que dé un sentido estadísticamente significativo a los resultados. Irse a un paraje natural en plena cuenca minera y extraer conclusiones conspiranoicas de un análisis bastante normalote entra de lleno en la estupidez.

Os dejo como complemento esta tabla de concentraciones medias de metales en suelos naturales.

Antes me refería a que ANECIL mostraba en su entrada los resultados de dos análisis. El segundo de ellos corresponde a una muestra de agua de lluvia de la que se nos especifica sólo que la cantidad analizada corresponde a “1 envase”. La muestra parece proceder de Moral de Hornuez, Segovia y ANECIL nos dice sobre el resultado:

El análisis del agua todavía no se ha abonado al laboratorio porque faltan datos sobre lo que hemos pedido. (…) La analítica de lluvia no muestra valores exactos, por ello la hemos desestimado. Nuestra asociación ha pedido los valores de ciertos metales que son mostrados con niveles marcados como inferiores a.....ug/L siendo éstos imprecisos. Realizaremos la analítica en otro laboratorio.

Por segunda vez en una entrada, ANECIL demuestra que no tiene ni idea sobre analíticas. Para empezar, la mayor o menor precisión de los resultados de un análisis depende de método de detección empleado. En este análisis vemos que se encargó la determinación de Al, Pb, Sr y Ba (de alguna manera estos chemtrailistas están emperrados en que sus chemtrails están hechos a base de Al, Sr y Ba. Lo del Pb me viene de nuevas, pero dejémosles, como si se ponen a buscar polonio) de los cuales no se dan concentraciones precisas, sino cantidades indeterminadas por debajo de un determinado valor:

Al <50,0 µg/L
Pb <5,0 µg/L
Sr <0,10 mg/L
Ba <50,00 µg/L

Si no hay resultados más específicos es porque todo método de detección tiene un límite a partir del cual no se puede determinar la concentración de un elemento. Si la concentración de un elemento está por debajo del límite físico de detección de un método de análisis determinado, el resultado será algo así como “no te puedo asegurar al 100% que haya o no aluminio en la muestra, pero en caso de que lo haya, hay tan poquito que está por debajo de los 50,0 ug/L, que es mi límite de detección para esta sustancia”. Es decir, que el resultado que el laboratorio ECHEVARNE ha suministrado a ANECIL es válido para los efectos que ANECIL pretendía: determinar si hay valores anormales de estas sustancias en el agua de lluvia. Y resulta que todos los resultados arrojan valores por debajo del límite de detección, lo cual significa que no hay valores anormales en la muestra. Y si se van a otro laboratorio ocurrirá lo mismo, a menos que se dejen una pasta gansa en algún análisis que emplee algún método de detección más fino y por tanto más caro, tan solo para determinar que en vez de <50µg/L de Al, la muestra contiene exactamente, por ejemplo 23,56µg/L, lo cual no viene a aportar nada. Así que desde aquí les recomendamos que no hagan el imbécil y paguen por el análisis que han encargado. Y de paso que aprendan a interpretar unos resultados perfectamente válidos, a menos que demuestren de alguna forma que hay algún valor por debajo de los mostrados en el resultado que sea relevante para su causa (cosa que no es así, pero bueno).

Si alguno de los que me leéis habéis dado pasta a ANECIL, mirad cómo están tirando vuestro dinero, haciendo análisis inútiles en zonas con contaminación minera, sin ningún criterio de muestreo, o repitiendo análisis en otros laboratorios porque no les gusta el resultado (no les confirma su conspiranoia chemtrailista) y encima negándose a pagar porque desconocen que el resultado es válido y porque contradice sus chorradas chemtrailistas.

Este tipo de "fails" es el material que ANECIL adjunta a sus denuncias a la Guardia Civil junto con fotos y vídeos de estelas de condensación. Desde luego sus denuncias, con este nivel de evidencia, no prosperarán, pero el ridículo que hacen es épico. Ahí les doy todo el crédito: eso lo saben hacer bien.