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martes, 31 de mayo de 2016

Los dichosos "análisis de agua de lluvia"

Introducción

En las últimas semanas está circulando "la prueba definitiva" para el mundo chemtrailista. Por fin han conseguido resultados analíticos de muestras recogidas por ellos mismos que confirman sin lugar a dudas que...
...aún siguen intentándolo, pero no llegan, no les da para más. Lo siento chicos, pero los 500 euros siguen esperando ganador.

Difícilmente se puede pensar en peor recipiente para tomar
muestras de agua de lluvia para analizar.
Los laboratorios de análisis químico han encontrado un nuevo filón: los nefófobos y meteo-conspiranoicos del siglo XXI. Si a finales del XIX habían listillos del oeste americano que se hacían de oro vendiendo remedios crecepelo a costa de crédulos e ignorantes, hoy en día los laboratorios de análisis químico sólo tienen que meter su muestra en su espectrómetro e imprimir una factura, ya que la interpretación del resultado y la definición de los términos que aparecen en el análisis se deja a criterio del propio cliente, que ve confirmadas sus sospechas ante las evidencias mostradas y ante su manifiesta ignorancia en la interpretación de los análisis. Con esto no estamos diciendo que los laboratorios se dediquen a estafar. No ponemos en duda su honestidad en absoluto. En este caso los estafadores son los mismos clientes y los estafados aquéllos que acaban convencidos de la cháchara que inventan acerca de los análisis.

Pasemos a cerrar bocas.

El motivo de mi sorna son fundamentalmente estos dos análisis que demonimaremos "Análisis 1" y "Análisis 2":

ANÁLISIS 1
De este análisis se asegura que "los niveles de Aluminio sobrepasan el valor límite para el consumo humano en un 2000%".


ANÁLISIS 2
De este análisis dicen que "Existe una recomendación de la OMS sobre contenido de aluminio en el agua potable, proveniente de plantas de tratamiento estableciendo, 0,1 mg/l para grandes instalaciones y 0,2 mg/l para pequeñas basada en la optimización práctica del proceso".

El texto que acompaña al anáisis 1 es: "Los niveles de Aluminio sobrepasan el valor límite para el consumo humano en un 2000%. El Bario y el Plomo, aparecen también la muestra, pues están cuantificados. Recordamos que es agua de LLUVIA. Cuando no llueve, lo sigues respirando y con mayor asiduidad, pues por propio peso "decanta" y acaba en nuestros suelos y PULMONES.....de ahí al torrente sanguíneo y al CEREBRO."

El análisis 2 viene acompañado en Facebook del siguiente comentario: "Estamos hablando de que no se contempla contenido de Aluminio en agua pluvial, pues básicamente el agua de lluvia es AGUA DESTILADA, pues aún no ha entrado en contacto con sales minerales y oligoelementos terrestres. Otra cosa es que pueda tener PH ácido debido al contacto con Sulfuros, lo que la convierte en lluvia ácida, pero el Aluminio no vuela por los aires,,,,,,es AERODISPERSADO POR MEDIO DE AEROSOLES."


¿Qué se quiere demostrar?

Estos análisis pretenden demostrar que en el aire hay Aluminio, Plomo, Bario u otros metales, aparentemente en su estado puro, reducido (metálico), procedentes de las estelas que dejan los aviones a su paso. Ni en esto se ponen de acuerdo los conpiranoicos de las estelas blancas, ya que al otro lado del Atlántico parece ser que lo que fumigan son óxidos de estos metales. La forma en que los "chemtrailistas" creen que pueden demostrar la presencia en la atmósfera de dichos elementos, y más aún, que provienen de dispersiones intencionadas desde aviones, es mediante análisis de agua de lluvia, ya que el agua de lluvia no lleva disuelta ninguna sal ni ningún metal, por lo que en su caída arrastrará lo que haya por la atmósfera suspendido. Como en teoría en la atmósfera no debe haber aluminio, si se encuentra en el análisis, lo atribuirán irremediablemente a los llamados y temidos "chemtrails".

Fundamento del análisis de agua de lluvia

Una forma de determinar la calidad de aire en un lugar geográfico determinado, es realizar un estudio sobre las concentraciones de algunos compuestos presentes en las muestras de agua de lluvia. Realizar un estudio de algunos compuestos presentes en muestras de agua de lluvia durante uno o varios periodos de tiempo, permite conocer sus concentraciones actuales, utilizarlos como indicadores frente a posibles contaminaciones de origen antropogénico y ver sus fluctuaciones según la estación del año. La calidad del agua de lluvia es un reflejo de la calidad del aire de la zona donde se produce la precipitación. El estudio de la concentración de algunos de estos elementos presenta cierta complejidad debido a los numerosos factores fisicoquímicos que intervienen. Desde las reacciones químicas que tienen lugar en la atmósfera, a la fuerza o intensidad de las fuentes de emisión de dicho elemento.

Para poder analizar agua de lluvia y arrojar valores válidos de la evolución de la concentración de los analitos en la misma, es pues básico realizar muestreos planificados durante un marco temporal representativo: un mes, seis meses, un año, y el uso de un equipamiento y un protocolo adecuado según veremos después. 

Los análisis

Primero de todo hagamos un par de observaciones importantes:
  • Sólo se aporta el resultado de UNA muestra por cada uno de los análisis. No se trata de varias muestras obtenidas en una misma área en un marco temporal determinado para asegurar su representatividad.
  • Ambos análisis explicitan que el muestreo se ha realizado por el cliente, lo que deja abierta a la interpretación cómo se ha muestreado el agua de lluvia. De hecho en ambos análisis aparece como denominación o matriz del análisis "agua" y no "agua de lluvia". Queda a juicio del que lee dichos análisis el creerse que se trata de agua procedente de lluvia. No obstante, rompamos una lanza en su favor y supongamos que efectivamente se trata de agua procedente de una precipitación en forma de lluvia.
  • Igualmente todo apunta a que no se ha tomado ninguna medida para evitar la contaminación de la muestra durante el muestreo, almacenamiento y/o transporte, además de otras encaminadas a evitar la evaporación de la muestra y así impedir la concentración de los analitos.


El método analítico: ICP-MS

Para ambos análisis se ha usado la espectroscopía de masas por plasma acoplado inductivamente (ICP-MS en sus siglas en inglés). ¿En qué consiste exactamente?: 

Mediante la espectrometría de masas con plasma de acoplamiento inductivo es posible determinar de forma cuantitativa la mayoría de los elementos de la tabla periódica a niveles de traza y ultratraza, partiendo de MUESTRAS EN DISOLUCIÓN ACUOSA. Por lo tanto, esta técnica analítica permite la determinación de elementos DISUELTOS en la matriz, en este caso agua, por lo que, para la determinación de elementos metálicos puros, se ha errado en la técnica analítica. Según el tipo de nebulizador, es posible analizar matrices con sólidos suspendidos, pero para el caso que nos ocupa, todo apunta a que los tomadores de la muestras no supieron explicitar exactamente qué andaban buscando cuando las llevaron a analizar, ya que la ionización de los componentes de la muestra mezclará lo que pudiera haber de metal puro con los compuestos de dicho metal que se puedan encontrar de forma libre en la naturaleza. El método analítico de elección para el análisis de trazas de metales pesados y metaloides en diversas matrices (fluidos biológicos, alimentos, filtros de captación ambiental, etc….) es la Espectrofotometría de Absorción Atómica. En este enlace se explica cómo se puede determinar aluminio, bario o cromo metálico usando esta técnica. Pero volvamos, ya que estamos, al ICP-MS:
Esquema de los componentes de un espectrómetro de masas por plasma acoplado inductivamente
En la técnica de ICP-MS, la muestra, en forma líquida, es transportada por medio de una bomba peristáltica hasta el sistema nebulizador donde es transformada en aerosol gracias a la acción de gas argón. Dicho aerosol es conducido a la zona de ionización que consiste en un plasma generado al someter un flujo de gas argón a la acción de un campo magnético oscilante inducido por una corriente de alta frecuencia. En el interior del plasma se pueden llegar a alcanzar temperaturas de hasta 8000ºC. En estas condiciones, los átomos presentes en la muestra son ionizados.

Los iones pasan al interior del filtro cuadrupolar a través de una interfase de vacío creciente, allí son separados según su relación carga/masa. Cada una de las masas sintonizadas llegan al detector donde se evalúa su abundancia en la muestra.

Con esta técnica se permite saber todo el contenido de elementos metálicos que formen parte de compuestos como sales, hidróxidos... Por ejemplo, el Aluminio en forma de sulfato, usado como floculante en tratamientos en depuradoras, será detectable con este método. Sin embargo compuestos insolubles como la alúmina (óxido de aluminio) se deberán determinar mediante otros métodos analíticos (colorimetría, por ejemplo).

Por lo tanto, el método empleado no es útil para determinar metales o metales pesados en muestras de agua.


Análisis 1


Resultados

Se trata de una única muestra de 1,1 litros de agua recibida el 19 de enero de 2016 por el laboratorio AnalyticaAlimentaria. El cliente es de El Parador de las Hortichuelas, en Almería, por lo que suponemos que la muestra fue tomada ahí con fecha desconocida. Igualmente ni el método de muestreo ni la forma de presentación de la muestra están explicitados. La muestra se ha analizado usando ICP-MS siguiendo la norma DIN EN ISO 17294-2, un método normalizado para analizar hasta 62 elementos metálicos por ICP-MS.

El análisis arroja los siguientes resultados:

Aluminio (Al) = 4 mg/l
Bario (Ba) = 0,05 mg/l
Plomo (Pb) = 0,01 mg/l

El análisis muestra los límites de cuantificación, que en química analítica instrumental se definen como los valores de concentración más bajos de la sustancia sometida a análisis que el método usado puede detectar para considerar el análisis cuantitativamente preciso. De una forma más técnica, se define como "la cantidad de analito que proporciona una señal igual a la del blanco más diez veces la desviación estandar del blanco".

Estos valores son (para los elementos implicados en el análisis):

Aluminio (Al): 0,1 mg/l
Bario (Ba): 0,05 mg/l
Plomo (Pb): 0,01 mg/l

Como vemos, y según los resultados del análisis, los valores del bario o del plomo se encuentran en el límite de cuantificación (LOQ), es decir, no se puede asegurar con toda certeza que haya Bario o Plomo de forma cuantitativamente precisa en la cantidad determinada en la muestra, ya que el valor arrojado está en el límite inferior del intervalo útil de medición. Si la muestra presenta una concentración por debajo del LOQ, aunque esté por encima del límite de detección (Cm), el valor no se puede admitir como preciso.
Evidentemente si el límite de cuantificación del Plomo es 0,01 y del Bario es 0,05 y el análisis muestra esos valores como resultado, sólo se puede inferir que hay trazas de ambos metales en la muestra. También hay que decir que ante valores tan bajos, la propia norma referida dice que los límites de detección de estos elementos se ven afectados por la contaminación del blanco y depende predominantemente de las instalaciones de manipulación del aire disponibles en el laboratorio. Es por ello que es importante aportar varias muestras y realizar varias mediciones para poder descartar errores o contaminaciones.

No olvidemos que mg/litro significa partes por millón (ppm). Para que entendamos mejor qué significa esta cantidad, el concepto de ppm es recíproco al de porcentaje solo que en lugar de ser partes por ciento, hablamos de partes por millón, de forma que 10.000 ppm equivalen a un 1%. Por lo tanto 4 ppm equivalen a  0,0004%. En una muestra de un litro de agua, el 0,0004% se corresponde con Aluminio. Imaginaos el Bario....

Así pues sólo estamos en condiciones de asegurar que la muestra contiene 4 mg/litro de aluminio (4 partes por millón), y del resto de elementos meras trazas. Pero, esto, ¿qué significa?: Primero: que haya 4 mg de aluminio en un litro de agua no da ninguna idea de cuánto aluminio hay por volumen de aire, ya que la cantidad de aluminio arrastrado dependerá de factores como la intensidad de la precipitación, la duración de la misma, el volumen recogido por unidad de superficie, otros factores como el viento, etc. Para ello se usa otro tipo de análisis en los que interviene otro instrumental y no interviene la lluvia. Digamos que analizar un componente atmosférico en la lluvia nos da idea de la presencia de este en la atmósfera pero no de su cantidad, aunque sí podría darla de su variabilidad en función del tiempo o el espacio. Por eso un análisis único de un agua de lluvia básicamente no sirve para nada. Si se supone que se trata de aluminio nanométrico vertido a la atmósfera, éste se oxidaría rápidamente para forma Alúmina (óxido de Aluminio - Al2O3), que es insoluble en agua y por lo tanto esta técnica no es válida para su determinación. El aluminio es el tercer elemento más abundante en la corteza terrestre y se encuentra en minerales, rocas y arcillas. Esta amplia distribución explica su presencia en prácticamente todas las aguas naturales, bajo la forma de sales solubles, coloidales o insolubles, además de viajar por la atmósfera suspendido formando parte de la caolinita y otras sales. El sulfato de aluminio y potasio (alumbre) se usa en los procesos de floculación en los sistemas de tratamiento de aguas por lo que el aluminio se puede encontrar en las aguas tratadas como un residuo. Su ocurrencia en aguas es controlada por el pH: Al3+ predomina a pH < 4 mientras que en medio básico, la forma disuelta predominante es Al(OH)4-.
Por lo tanto no es raro encontrar 4 ppm de aluminio disuelto en una muestra de agua tomada de charcos. Que sea apta o no para el consumo humano, ya es otra cosa. Yo no me dedico a coger el agua de un charco para beber.

Muestreo de la muestra del análisis 1:

Gracias a En Ocasiones veo Chemtrails, hemos podido averiguar que la muestra del Análisis 1 fue recogida en "unos charcos del terrado" de una casa y "de unos barreños" que colocó el sujeto que llevó las muestras a analizar: 

Con el método de muestreo explicado (recoger agua de charcos o tomarla directamente de unos barreños en la azotea de una casa) ya podemos dar el análisis como totalmente inválido para extraer cualquier conclusión. El muestreo de agua de lluvia se ha de realizar de forma que: 
  1. Se asegure la no contaminación de la muestra
  2. Se asegure la no evaporación de la muestra
En este caso ambos requisitos no se cumplen. Si el agua de lluvia en su caída ha ido arrastrando compuestos con aluminio suspendidos en la atmósfera y ésta cae en un barreño que no se protege contra la evaporación, evidentemente el analito se irá concentrando a medida que la matriz (agua) se va evaporando). Además, un barreño abierto al aire libre no se trata de un recipiente adecuado ya que fácilmente se habrá contaminado con el polvo ambiental. También la muestra se evaporará si el recipiente de almacenamiento no tiene cierre hermético.

Un análisis riguroso de agua de lluvia pasa por medir qué cantidad de agua ha caído por unidad de superficie en la precipitación. En este caso no se aporta ningún dato al respecto (volumen de agua recogido, diámetro del recipiente). Por otra, coger agua de charcos de un terrado ya es un método totalmente descartable, ya que el propio polvo del suelo, o de cualquier otra fuente  de contaminación cercana alterará la muestra invariablemente. Decir que, como una de las muchas probables fuentes de contaminación, el centro de El Parador de las Hortichuelas se encuentra a menos de 2,5 km de 5 carpinterías metálicas que trabajan con Aluminio: 



Otras fuentes de donde proviene el aluminio metálico son: alimentos procesados, pastas dentífricas, latas y envoltorios, incineradoras industriales, plantas de energía que usan carbón, materiales de construcción, insumos eléctricos, cigarrillos con filtro, etc, es por ello que las muestras de agua de lluvia es mejor tomarlas en zonas alejadas de núcleos urbanos e industriales, preferentemente en zonas de terreno abierto y con vegetación natural (áreas de pastos, no superiores a medio metro con pendientes de hasta +-15%). El instrumento de recogida de muestras más recomendado es un totalizador de tubo sumergido o en su defecto un pluviómetro con una pelota de ping-pong como elemento de cierre (para evitar entrada de hojas, papeles, evaporación, etc) posicionada en la parte superior del embudo. Fallando todo esto, se puede usar en un pluviómetro convencional al que se le puede añadir aceite de parafina ligera en una capa de 0,5 cm que luego habrá que decantar. Las siguientes figuras muestran los elementos adecuados para recogida de muestra de agua de lluvia:

                    Fig. 1                                    Fig. 2                             Fig. 3                      Fig. 4

Fig. 1 Pluviómetro convencional
Fig. 2 Pluviómetro con pelota de ping pong para evitar evaopración
Fig. 3 Totalizador de tubo sumergido
Fig. 4 Pluvióemtro convencional con capa de aceite de parafina 

Comparación con el Real Decreto 140/2003

El RD 140/2003 de 7 de febrero establece los criterios sanitarios de la calidad del agua de consumo humano. Como es evidente, el laboratorio que realiza el análisis, "Analytica Alimentaria", destinado a análisis de parámetros relacionados con la alimentación, realiza la comparación del resultado de las muestras con los valores paramétricos que establece dicho Real Decreto para el agua DESTINADA A CONSUMO HUMANO. No obstante no olvidemos que el análisis de agua efectuado es supuestamente de AGUA DE LLUVIA, y encima recogida con un método que dista mucho de asegurar la no corrupción de la muestra, por lo que dicha comparación es a todos los efectos IRRELEVANTE. Aun así, suponiendo que el agua analizada estuviera destinada al consumo humano veamos cómo interpretamos el valor para el aluminio: 

El texto que acompaña en Facebook a dicho análisis afirma que el valor del aluminio sobrepasa el límite establecido para el consumo humano en un 2000%. Claramente el que realiza dicha afirmación no tiene ninguna noción de lo que significa "valor paramétrico". El valor paramétrico no es el  límite "para el consumo humano" sino el valor máximo o mínimo de un elemento o compuesto fijado como indicador de la calidad del agua y para establecer un marco con el que designar su aptitud para su consumo. 

El Aluminio principalmente está en el agua de consumo por el uso de sales de aluminio en el tratamiento de potabilización, en la floculación-coagulación y también aparece de forma natural ya que es el tercer elemento más abundante de la corteza terrestre. Justamente el Aluminio se encuentra entre los elementos del Anexo I parte C de dicho Real Decreto, junto con bacterias coliformes, amonio, cloruro, "olor", sulfato, sodio, turbidez, etc... Efectivamente, consultando dicho anexo, el aluminio tiene un valor paramétrico de 200 microgramos/litro (0,2 mg/litro). Pero, ¿qué pasa si se incumple dicho límite?. el propio Real Decreto lo aclara. En el Artículo 27. "Incumplimientos y medidas correctoras y preventivas", apartado 7:

"En el caso de incumplimiento de parámetros del anexo I, parte C, la autoridad sanitaria valorará la calificación del agua como «apta o no apta para el consumo humano» en función del riesgo para la salud."

Es decir, que para el caso del Aluminio, si se sobrepasa el valor paramétrico, se deja a juicio de la autoridad sanitaria su aptitud para el consumo en función del riesgo para la salud. En ningún caso se está diciendo que el agua no es apta para su consumo, y menos cuando sólo hay un 0,0004% de aluminio en la muestra analizada. Por otra parte, el aluminio en aguas para consumo humano se suele determinar únicamente a la salida de la potabilizadora si se usa como floculante... en forma de sales de aluminio, que es con lo que han comparado el valor obtenido, ya que se ha usado ICP-MS para la determinación y no espectrofotometría de absorción de masas.

Problemas de esta técnica para determinar aluminio metálico:

Aquí radica el problema: La norma establece que el muestreo se ha de realizar de acuerdo a las normas ISO 5667-1, ISO 5667-2, e ISO 5667-3. Debido a los requerimientos extremadamente elevados que conciernen a la pureza en análisis de trazas, cualquier impureza debe ser evitada. Si además la norma establece que hay que añadir ácido nítrico hasta alcanzar un pH inferior a 2 y se usa espectroscopía de plasma acoplado inductivamente, se oxidará todo el posible contenido metálico de la muestra por lo que se sumará el aluminio presente como sal disuelta con el que se presentaba como aluminio metálico (improbable en sí, ya que se encontraría como óxido de aluminio, que es insoluble y se ha determinar con otro método), por lo que un valor de 4 mg/litro de aluminio puede indicar un agua contaminada por sales de aluminio, lo que es coherente con el hecho de que el aluminio se trate del tercer elemento más abundante de la corteza terrestre, a la vez que el tercer elemento que no se encuentra formando parte de un gas atmosférico más presente en la atmósfera.

Finalmente decir que siendo tan múltiples las fuentes de contaminación de aluminio, y teniendo en cuenta la presentación de una única muestra que mezcla aguas recogidas del suelo y de barreños, donde a buen seguro el analito se ha concentrado y la matriz contaminado, además de que es normal encontrar pequeñas cantidades de aluminio en el aire (debido precisamente a las fuentes mencionadas), este análisis jamás podrá ser tenido en cuenta por ninguna autoridad o instancia judicial como prueba de absolutamente nada y menos de su relación con las estelas provenientes de los aviones.

Análisis 2


Resultados

Se trata de una muestra de volumen desconocido, recogida aparentemente en algún punto de Murcia, presentada en un recipiente tipo duquesa, tomada según "procedimiento externo", es decir, por parte del cliente. Decir que los que publicaron la foto de dicho análisis afirmaron que recogieron la muestra "cumpliendo estrictamente con lo marcado en el procedimiento", sin especificar cual es dicho procedimiento:


También destacamos que la muestra aparece identificada como agua, y no como agua de lluvia. La muestra fue analizada por un laboratorio acreditado de la ENAC, sin especificar tampoco cuál es, pero que podemos inferir del siguiente análisis. 

En este caso no aparecen los límites de cuantificación ni comparación con valor paramétrico alguno, lo que es más sensato ya que no se trata de agua destinada a consumo humano. Lo que sí se ve es que el método usado de determinación es del de ICP, como en la anterior muestra, pero usando el método o procedimiento IT/MUNLAB/06 25 76. Este procedimiento de ensayo es efectivamente un método de espectroscopía de plasma de acomplamiento inductivo de determinación de metales totales. La ENAC establece el límite de cuantificación de dichos parámetros según la norma UNE EN ISO /IEC 17025 en ≥ 0,5 mg/l, como se ve en la siguiente captura de pantalla extraída de una acreditación de un laboratorio murciano, que aparentemente es el único acreditado en esa región por la ENAC para este tipo de determinaciones (Laboratorios Munuera, S.L.):

En el análisis se puede observar que los valores de plomo y bario se encuentran en el límite de cuantificación, y que el aluminio arroja un valor nada escandaloso: 2,2 partes por millón, ¡un 0,00022% de Aluminio en la muestra de agua! Una vez más, nos encontramos con el mismo caso de antes: una muestra de agua que se ha determinado por ICP, es decir, se ha determinado Aluminio soluble y si hubiera alguna traza de aluminio metálico (o en forma de AL2O3) durante la atomización de la muestra, ésta se habrá ionizado también, con lo cual el método es inservible a efectos de determinar aluminio metálico.

Muestreo:

Como hemos comentado, esta muestra ha sido realizada por el tomador de la misma, según un procedimiento desconocido pero que aseguran que ha sido realizado "cumpliéndolo de forma estricta". Suponemos que en absoluto se han seguido las precauciones de cualquier norma para análisis de elementos traza o protocolo de recogida de agua de lluvia. No obstante desde aquí exhortamos a los tomadores de la muestra que nos hagan llegar su estricto procedimiento para su análisis.

Conclusiones

Como ha quedado patente, ni los chabacanos métodos de muestreo, ni la nula representatividad de las muestras, ni siquiera los valores obtenidos, dentro de la más absoluta normalidad, mostrando trazas nada inusuales para aguas no destinadas a consumo humano, arrojan ninguna luz sobre lo que se pretende demostrar, y más aún cuando el método de análisis es del de ICP-MS, que en absoluto es el adecuado para determinar metales puros. Por otra parte, si como se alega, se trata de aluminio metálico, el mero hecho de permanecer en contacto con el oxígeno de la atmósfera oxidaría estas nanopartículas prácticamente en su totalidad (ya que la capa de óxido de aluminio que se forma oscila entre los 2 y 10 nanómetros, en el mismo orden de magnitud del tamaño de estas partículas), por lo que estamos partiendo de otra base errónea: es imposible determinar aluminio metálico cuando lo que deberían determinar es su óxido, el Al2O3, por lo que el método ICP-MS tampoco parece el más adecuado. Finalmente, el intentar comparar una muestra de agua de lluvia con valores paramétricos de calidad de agua destinados al consumo humano, revela una ignorancia mayúscula por parte de los que publican dichos análisis, acerca de su validez e interpretación.

Se trata de ignorantes jugando a ser científicos, interpretando a su manera los resultados, de forma que confirmen sus creencias, y lo único que alcanzan es a realizar un ridículo espantoso, pues si estos análisis los piensan presentar como pruebas en una eventual denuncia, enseguida cualquier autoridad científica les dará carpetazo ya que violan todos los principios del muestreo, de la representatividad de muestras, además de haber errado profundamente en el método de análisis para lo que querían determinar y de elaborar conclusiones absolutamente falaces.

Seguid intentándolo chavales, pero sed más metódicos, y sobre todo, aclarad bien qué es lo que queréis encontrar, porque lo que habéis mostrado no son más que dos análisis de agua con resultados normales, dentro de lo que cabría esperar de un agua de lluvia.

martes, 24 de mayo de 2016

Carta abierta a un agricultor almeriense

Querido agricultor de Almería:


Somos conscientes de que tu trabajo es vital para asegurar el suministro de productos frescos a gran parte de este continente, no en vano trabajas en el llamado "invernadero de Europa". El regadío más o menos tira en los mares de plástico, pero lo que realmente se está resientiendo por la falta de lluvias es el secano: el olivo, el cereal, la almendra... y el ganado. La sequía también impide la floración y que la abeja no pueda alimentarse y muera. Esta situación de sequía casi extrema está haciendo peligrar tu modo de vida, pero también el suministro de muchos productos al resto de España y a gran parte de Europa. Murcia también padece, el sur de Alicante, Jaén...

Esto produce desesperación, la desesperación conduce a buscar responsables ante esta situación. ¿Es el cambio climático responsable de esto?, y si es así, ¿es entonces el hombre, con sus vehículos y sus industrias contaminantes, el responsable de esto?, más aún, ¿y si en lugar de ser una consecuencia indeseada de nuestra vida y actividad se trata de un acto deliberado?... 



"Sí, las avionetas... ¿y si hay poderes oscuros detrás de esta situación que promueven la sequía, que no llueva en nuestras tierras?. ¿Serán las aseguradoras?, ¿será la competencia?, ¿Monsanto quizá? (así acabaré comprando sus semillas resistentes a la sequía), ¿qué hacen esos aviones dejando esas larguísimas y persistentes estelas en el cielo?, ¿o son avionetas?. Eso debe de estar volando a no más de 2000 metros, así a ojo, porque llevo toda la vida observando el cielo y lo sé. Pero hay veces que en días nublados se ven y se oyen esas avionetas, no hay duda, mira fotos y vídeos. ¿Nos echan productos químicos que deshacen las nubes? Sí, eso debe ser, es la explicación más razonable: Existe un plan urdido contra nuestra tierra, justo en la región tradicionalmente más seca de España, para que no se note. En Galicia no hacen lo mismo, porque no tienen casi agricultura comparado con nosotros, tienen pesca,... ¿fumigarán el mar con barcos?. No creo, debe ser que la tienen tomada con nosotros, y con los murcianos. Nunca llueve aquí. Bueno, alguna vez sí, porque estarán descansando los que nos fumigan, o dejan que llueva para que no se les note tanto que es aposta... Los poderes fácticos contratan avionetas que sueltan productos químicos que hacen desaparecer las nubes para que no llueva, y así perdamos nuestro modo de vida y nos sometamos al poder establecido... tiene todo el sentido".


Querido agricultor almeriense, de nuevo: La guardia civil archivó este asunto a finales del pasado año, más que nada porque no había mucho que investigar. Ya lo dijo el delegado territorial de la AEMET en Murcia (Juan Esteban Palanzuel): "El hecho de que desaparezcan las nubes usando técnicas de siembra mediante aviones o avionetas no tiene base científica alguna”. Y lo dijo con conocimiento de causa. A día de hoy no hay productos que se echen en las nubes y hagan que éstas desaparezcan. Si fuera así, sería magia porque si se dispersa un polvo higroscópico, que absorbe las gotitas de la nube, o la humedad ambiental o reacciona con ellas para atrapar el agua, ¿adónde va a parar ese producto con toda el agua absorbida? Si pensamos en una nube no muy grande, pongamos de 1 km³ de volumen, pesaría más o menos un millón de toneladas. ¿De verdad una avioneta haría desaparecer con lo que le quepa de producto desecante un millón de toneladas de agua?, y hablamos de sólo una nubecita...

Señor agricultor, tú que llevas toda la vida observando la naturaleza, supongo que estarás de acuerdo en que eso no puede "desaparecer" así sin más, por arte de magia. La naturaleza se caracteriza por la presencia de leyes fundamentales, como la de la gravedad. Si dejas caer una piedra, ésta siempre acabará en el suelo, nunca ascenderá por sí sola. Pues bien, con el tema del producto "desecante" y la nube pasa lo mismo; existe una ley fundamental de la naturaleza llamada Ley de Conservación de la Materia, que fue elaborada por Mijaíl Lomonósov por un lado y por Antoine Lavoisier por otro lado, de forma independiente y con 37 años de diferencia y viene a decir: «En una reacción química ordinaria, la masa permanece constante, es decir, la masa consumida de los reactivos es igual a la masa obtenida de los productos». Con ordinaria se refiere a que no se trata de una reacción nuclear, donde la masa se puede desintegrar en forma de energía. Así pues, si dispersamos un producto "desecante" en una nube y posteriormente la nube desaparece, ¿a dónde han ido a parar el agua de la nube y el producto desecante? Más aún, las asociaciones de agricultores como ASAJA están seguros de que es yoduro de plata lo que estas avionetas dispersan, alegando que este yoduro de plata deshace las nubes.


"Sí, yo lo he visto. En los días nublados se ven avionetas, y luego no llueve".
¿Pero has visto a esas avionetas soltando algo? 

"No, pero seguro que lo hacen, porque, menuda casualidad que justo cuando anuncian lluvias, pasan y luego no llueve"... 

Pues entonces, querido agricultor, ¿para qué anuncian las lluvias si luego van a hacer que no llueva? y... ¿te has fijado si hay avionetas cuando no llueve?, porque, quizá sólo te fijas en ellas cuando hay nubes, a ver si van a hacer de las suyas, por lo cual estarías incurriendo en un sesgo de confirmación... Y también, si se trata de yoduro de plata, tengo que decirte, querido agricultor, que es imposible que éste "deshaga" la nube en el sentido de hacerla desaparecer. Si la deshace es porque contribuye en la precipitación de la lluvia. Es más, incluso si echáramos un producto desecante en el aire, un producto higroscópico, en forma de pequeñísimas partículas, como un aerosol, por ejemplo de sal común o de urea, esto contribuiría muy probablemente también a la lluvia (no en vano existe la siembra higroscópica y consiste en absorber las gotitas de agua sobre un compuesto higroscópico para que con el peso al final precipite la lluvia). No sé si estás familiarizado con los procesos de crecimiento de una nube y con cómo se produce la precipitación y con los conceptos de acreción o coalescencia; no te quiero aburrir con explicaciones científicas, pero básicamente, si la nube está lo suficientemente fría por su parte superior y en ella depositas un fino polvo que puede ser la misma caolinita o polvo de arcilla que arrastra el viento, eso puede ser suficiente para que vaya condensando las microgotitas de agua o cristalitos de hielo alrededor de estos núcleos y cuando se alcance un peso determinado, éstas caigan en forma de lluvia. Si en lugar de caolinita echas yoduro de plata, tanto mejor, porque este compuesto se parece mucho al hielo en su estructura cristalina, lo que facilitará el crecimiento del núcleo y su precipitación.

"Sí, pero yo mismo veo que está a punto de llover y luego, nada".
Claro, pero eso no quiere decir que sea porque hayan avionetas echando algo, que como te he explicado, es imposible que hagan desaparecer una nube así sin más. Por un lado Murcia y Almería se encuentran en una región a la que tradicionalmente no suelen llegar nunca los frentes lluviosos potentes y húmedos del Atlántico, del Noroeste. Al atravesar la Península y los distintos sistemas montañosos, estos frentes pierden mucha potencia y humedad y para cuando llegan a tu región, ya están tan debilitados que lo raro es que precipiten. Puedes remitirte al efecto Föhn en la Península para saber más de por qué ocurre esto. Por otra parte que se anuncien lluvias y luego no llueva no quiere decir que no se haya iniciado la precipitación. En muchas ocasiones, en regiones desérticas y en zonas de climas templados, si alguna de las capas atmosféricas que hay entre la nube y la tierra cuenta con una humedad muy baja, es posible que la lluvia se disipe en su caída y no llegue a caer nunca sobre la superficie. A este fenómeno lo conocemos como virga y es bastante común. No es que desaparezca la lluvia, sino que sublima y se incorpora a la humedad atmosférica. De esto saben mucho los meteorólogos.

Finalmente, la sequía se produce en ciclos más o menos largos, de forma que si no vives 100 años o más, no puedes tener la perspectiva total de dichos períodos. Y tendemos a relacionar una situación extrema del presente con la situación pasada y la futura. Por ejemplo, para los herbáceos de secano, en la Cuenca del Segura, el periodo 2008-2009 se trató de un período de sequía que empezó siendo severa, pasó a moderada, luego a normal y finalmente leve. 2014-2015 osciló entre moderada y severa y 2015-2016 está siendo un período de sequía extrema/excepcional. A ti te ha tocado vivir en un ciclo de sequía bastante pronunciado, unido a otros factores, probablemente al cambio climático, del que todos en mayor o menor medida, tenemos una responsabilidad, pero no, no hay avionetas intentando quitarte la lluvia, en todo caso estarían intentando dártela. 

¿Y qué puedo hacer?
Señor agricultor, los indios americanos invocaban a los dioses de la lluvia con danzas y cánticos. No estoy diciendo que te pongas a danzar y cantar alrededor de una gran hoguera para conseguir la tan ansiada lluvia. Mira, durante el califato de Abderramán III, el territorio de Al-Andalus (donde resides) sufrió los rigores de la escasez de agua tal y como lo relata Ibn Hayyán en el "Muqtabas V". Según este relato, en la segunda mitad del año 941 (siglo X) Córdoba y sus alquerías ven secarse sus aljibes, y sus campos circundantes son totalmente estériles lo cual propició que el cadí (sacerdote musulmán) tuviera que realizar plegarias por lluvia durante casi dos meses. Estas plegarias llamadas rogativas no son otra cosa que unas simples oraciones o súplicas al Todopoderoso, para propiciar la llegada de las lluvias. En el siglo XVIII hubieron graves sequías en períodos más o menos cíclicos en tu región, que quedaron registrados en relatos, procesiones invocando santos y vírgenes y en rogativas, siendo especialmente graves en el período 1749-1753, en 1757, en 1764, entre 1772 y 1774, entre 1779 y 1784, entre 1789 y 1792, en 1796 y en 1799. Periodos similares se han dado en los siguientes siglos hasta nuestros días, así que no es nada nuevo.
Tampoco te estoy pidiendo que escribas rogativas y saques a ninguna virgen a pasear, como se hacía entonces. Quizá debas tener en cuenta que estas gentes del pasado no tenían, como hoy, el chivo expiatorio de la aviación. No en vano, en su libro "Gnomos: Guía de los seres mágicos de España", se refiere Jesús Callejo a este asunto de las avionetas espantanubes como una leyenda contemporánea o mito urbano, análoga a los mitos y leyendas que pueblan nuestro país desde el remoto pasado.

Señor agricultor, querido agricultor, creo que lo que puedes hacer es adaptarte a la época en la que vivimos, como los ancianos que se adaptaron al móvil, los padres a los extraños gustos de sus hijos o muchos de nosotros al euro cuando cambió la moneda. Es momento de reinventarse quizá. Yo no soy experto en sistemas agrícolas y en agricultura, pero apuesto a que existen posibles recursos como transformación de cultivos, modernización de sistemas de riego, recurrir a ayudas estatales o europeas para adaptar el modo de cultivo a las condiciones ambientales, y en última instancia, resignarse y mirar al cielo, y una de dos: acudir al Todopoderoso (mediante danzas o plegarias) o recrearse en una megaconspiración destinada a destruir tu modo de vida quien sabe con qué fin. Pero insisto: nadie te está quitando la lluvia.


Un saludo

David Incertis

martes, 3 de mayo de 2016

Por qué una estela persistente SÓLO puede ser de hielo

Leyendo sobre dinámica de contrails y su evolución a cirros caí en la cuenta de que cada vez que un chemtrailista usa el argumento de que las estelas se expanden y dejan el cielo cubierto, lo que está haciendo realmente es divulgar un fenómeno físico que sólo es explicable si las estelas son de hielo. Este fenómeno es una variante de la acreción del hielo que consiste básicamente en que, cuando la humedad relativa con respecto al hielo supera el límite de saturación en la región que atraviesa un avión, la estela no sólo persistirá, sino que sus propios microcristales de hielo ejercerán de núcleos de condensación para la humedad presente en la atmósfera, por lo que se irán formando nuevos microcristales que se irán sumando a la estela, expandiéndola (en la acreción común una partícula de hielo incorpora otras partículas por arrastre). Ninguna otra sustancia liberada en la atmósfera tendría este comportamiento: el agua es la única. Toma cualquier óxido de metal en polvo, polímeros, glóbulos rojos (en serio, están en la lista de sustancias fumigadas que algunos chemtrailistas reportan) o lo que quieras y “fumígalo” en la atmósfera. Lo que ocurrirá es que verás una “nube” que se deshace rápidamente sin dejar ni rastro. Sin embargo si echas un enorme y continuo chorro de vapor de agua a varios cientos de grados de temperatura (como el que sale del escape de los aviones) en una atmósfera helada y saturada de humedad, en la que hay además aporte de núcleos de condensación (de los propios residuos procedentes de la combustión del queroseno y los microcristales de hielo formados) dispararás una reacción en cadena en la que la misma humedad atmosférica es parte fundamental. Una reacción que explica que una estela se expanda sin que apenas se reduzca su densidad óptica.

El hielo de es la única sustancia coherente con la expansión de los contrails sin que hayan cambios significativos en su densidad óptica debido al fenómeno de la acreción.

También este fenómeno explica que las estelas puedan tener dimensiones muchísimo mayores que las que podrían tener si consistiesen en sustancias rociadas desde aviones: porque la inmensa mayoría del peso de una estela procede de la humedad atmosférica, un peso que ni el avión más grande del mundo podría cargar.

En este artículo científico de 1972 se describe cómo estudiando el contenido de hielo de un contrail se descubrió que este era cuatro órdenes de magnitud (x10000) superior al que procedía de la humedad del escape del avión, hecho explicado por la acreción. La humedad saturada del ambiente se va condensando sobre los microcristales de la estela, que a su vez ejercen de nuevos núcleos de condensación y así sucesivamente hasta que cesan las condiciones de sobresaturación.

Podemos hacer un cálculo simplificado de cuánto pesaría una estela de hielo, sabiendo que el resultado será más amable para los chemtrailistas que tomar una estela de aluminio, que sería cuatro veces más pesada con la misma densidad óptica.

Partimos de la convención de que las estelas de condensación tienen una densidad óptica al formarse mayor que la de las nubes cirro, pero simplificaremos en favor del chemtrailista tomando la densidad de nuestra estela ideal como similar a la de cualquier cirro, que es el tipo de nube menos densa. La densidad media de las nubes cirro es de 0,3g/m³  (Thompson, 2007)
Ahora tomemos una sección de una estela con medidas ideales usando números pequeños que favorezcan la tesis chemtrailista. Vamos así a tomar una sección de 1000m de un contrail de sólo 200m de diámetro (en realidad las estelas de los aviones son mucho más grandes, pero no queremos que nos acusen de inflar las cifras).

Volumen de un cilindro
El volumen de esta sección de contrail sería:
V = π x (Radio al cuadrado) x (Altura)
V = π x 100² x 1000 = 31.400.000 m³ (aprox.)
Ahora tenemos todo para responder a la siguiente cuestión: ¿cuánto pesa una sección de una estela de 31.400.000 metros cúbicos si su densidad es similar a la de un cirro (0,3g/m³)?

Esto se resuelve con una regla de tres:
Si 1m³ de estela pesa 0,3g, 31.400.000 m³ de estela pesarán: 31.400.000 x 0,3 = 9.420.000 g.
Lo convertimos a kg: 9.420 kg pesa nuestra sección de 1km de estela.

Tomemos un avión grande, como un Jumbo 777-300. Su carga máxima es de unos 66050kg incluyendo pasajeros, equipaje y combustible.
¿Cuántos kilómetros de nuestra fina estela ideal podría “fumigar” un Boeing 777-300? (en el cálculo simplificamos de nuevo a favor del chemtrailista, y suponemos que el avión vuela vacío de pasajeros, equipaje y combustible):
66.050 / 9.420 = 7km.
Jumbo 777-300

Teniendo en cuenta que las estelas persistentes tienen una media de varias decenas a centenares de kilómetros, no parece posible que, tratándose de agua, pueda cargarla un avión. Imaginaos si tomamos sustancias como el aluminio, que pesan cuatro veces más. Entonces nuestra escuálida estela ideal no llegaría a los 2km (si fuese además posible que el aluminio se comportase de esa forma, persistiendo sin disiparse, como si fuese hielo en un entorno de sobresaturación).

Si, volviendo al hielo, nos remitimos a cifras más realistas, como las que nos muestran este estudio que ya cité en el que leemos “Nevertheless, high-resolution lidar measurements in Southern Germany [Freudenthaler et al., 1995] revealed widths of persistent contrails (age < 60 min) at 1.5–3 km, which are consistent with our results” o “The average contrail length is 264 km with a large standard deviation”, entonces la cosa se pone muy fea para el chemtrailista, aunque la densidad se reduzca muchísimo hacia las partes exteriores de la estela.

Hagamos un corolario de las simplificaciones que hemos hecho en favor del chemtrailista para ver cómo afectarían a un resultado realista:

  1. Hemos tomado una sustancia más ligera, el agua, que los “metales pesados” y demás que suelen referir.
  2. Hemos tomado para la estela la densidad del tipo de nube más ligero.
  3. Hemos considerado unas dimensiones de estela muy inferiores a las reales.
  4. Hemos tomado un avión grande, el Boeing 777-300, en vez de otros más pequeños y abundantes en nuestros cielos como la familia A320.
  5. No sólo hemos considerado que el avión iba vacío de pasajeros y equipaje, sino que además hemos despreciado el peso del combustible.
  6. Por último, hemos supuesto que una sustancia diferente del agua podría tener un comportamiento tal que, al ser fumigada, se fuese expandiendo por el cielo sin reducir apenas su densidad óptica.

Un contrail persistente de unos 100km de longitud y 500m de diámetro (ambos valores por debajo de la media, Op. cit.), con una densidad equivalente a la de la nube menos densa (los cirros) pesaría 5.890.486,225 kg por lo que se necesitarían 89 Jumbos 777-300 para formar semejante estela.

En resumen, las enormes estelas persistentes son absolutamente incompatibles con presuntas descargas hechas desde un avión, por grande que sea, e incompatibles también con cualquier sustancia que no sea el agua. La acreción por nucleación explica adecuadamente que una estela pueda crecer sin disminuir su densidad óptica y alcanzar volúmenes incompatibles con la carga máxima de cualquier avión.