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miércoles, 27 de julio de 2016

Los "fumigados": Hipocondríacos del cielo

       —Mira compañera, lo único que te estoy intentando decir es que vayas con cuidado, que cada vez que mires al cielo estés preparada para correr…
Jose M. Godoy Macías en "El Miedo de Mirar al cielo".


LOS FUMIGADOS: "THE SPRAYED ONES"

Hace unos meses, Lucas de la Cal, periodista de El Mundo, escribía el bochornoso artículo "Miedo al cielo, ... nos están fumigando" y que ya comentamos en un post que podéis leer aquí.  Dicho artículo hablaba de los agricultores de la comarca zamorana de La Guareña y de su temor a las estelas que dejan lo aviones en el cielo, que al parecer les están desecando los campos dejándolos pringados de aluminio, que incluso ven brillar en sus tierras con el rocío de la mañana. En dicho artículo hablaban de un análisis de tierra agrícola, realizado por el SEPRONA, donde comenta una lugareña: "Los niveles de aluminio y hierro son alarmantes. No puede ser que haya 19 miligramos de aluminio cuando el índice de referencia es 0,5. El suelo está contaminado". En el post de dicho artículo ya comentamos que dicha mujer confundió 19 mg con "19.000 mg de aluminio por kg de tierra en suelo", mostrando además una ignorancia supina en cuanto al concepto de "indice de referencia", que seguramente confundió con el de "límite de cuantificación". Como ya dijimos, según el perfil toxicológico del aluminio esbozado por la Agency for Toxic Substances and Disease Registry (ATSDR), los valores TÍPICOS de Aluminio en el suelo varían desde 7 gramos hasta SUPERAR los 100 gramos por kilogramo de suelo. Eso es entre 7.000 y 100.000 miligramos por kilogramo. Un valor de 19.000 mg es, bajo dentro de la normalidad. Así que nos encontramos con gente profana intentando interpretar a su modo unos análisis que ni siquiera comprenden. Es curioso como los que critican la ciencia y sospechan de sus métodos e intenciones, precisamente buscan apoyarse en ella para apuntalar sus argumentaciones...

LA "PARANOIA" SE EXTIENDE

Si nos asomamos a las numerosísimas páginas de facebook y blogs contra los chemtrails o la geoingeniería, veremos que ya no agricultores, sino una vasta representación de la sociedad española, generalmente con un perfil educativo-cultural bajo, explicita sus miedos y temores a lo que ocurre en el cielo todos los días, exhibiendo un exótico y amplio catálogo de causas y consecuencias, como producto de su ignorancia manifiesta y nula capacidad para razonar sobre los fenómenos meteorológicos y climáticos: 

  • Si viene una ola de calor veraniega: es porque fumigan
  • Si una mañana es brumosa y presenta calimas: es porque fumigan
  • Si no llueve: es porque fumigan
  • Si nieva en abril por una ola de frío tardía: es porque fumigan
  • Si hay cirros altos: han fumigado
  • Si un día aparece azul y despejado, es porque fumigaron de noche para que no se note o porque "están de vacaciones"
  • Si llueve: es porque ese día no han fumigado (porque "ellos quieren que sea así")
  • Si el avión deja estela: es fumigación
  • Si el avión no deja estela: es fumigación....invisible!
  • Si veo un globo sonda volando hacia las alturas: es un "orbe" analizador de chemtrails...


Cómo Grabar OVNIs y Chemtrails Invisibles modificando cámaras de video viejas

Da igual lo que ocurra en la atmósfera, que el compendio de argumentaciones alimentadas por sus sesgos de confirmación es cuasi-infinito: Cualquier fenómeno meteorológico, otrora normal aunque no muy frecuente, es automáticamente objeto de sospecha, con la salvedad de que cada vez más, fenómenos usuales como las calimas, brumas o neblinas matinales (muy comunes en verano), olas de calor veraniegas, tormentas de granizo (no infrecuentes en esta época), han acabado también en el saco de lo "anormal", de lo "inducido artificialmente", de lo "provocado por las fumigaciones". Yo recuerdo que la palabra bruma, o calima, la aprendí de mi padre de pequeño, en verano: esas neblinas asociadas a la alta humedad, a las sales marinas, a algún incendio ocasional, al polvo de las tierras saharauis... ahora, además, a los aviones, los dragones del siglo XXI.


¿Nos encontramos en un momento crítico quizá, en el que un importante sector de la sociedad está confrontando sus temores hacia lo inmenso, a lo infinito? ¿Se está creando una sociedad apeirofóbica? ¿Es acaso una nueva clase de hipocondria que trasciende lo meramente corpóreo? Se trata de gente que piensa de verdad que toda la comunidad científica en general se encuentra corrompida y forma parte de una megaconspiración (sin embargo recurren a la ciencia cuando les sirve para confirmar sus suposiciones, es realmente algo fantástico psicológicamente hablando). Se trata de cada vez más gente que cree a pies juntillas que hay un plan consciente y una hoja de ruta trazada para desertificar España, para acabar con las abejas, para enfermar a la población, para inocular exóticas enfermedades neurodegenerativas... para un sinfín de exóticos propósitos. Se trata, en definitiva, de gente que no tiene conciencia de las dimensiones del mundo, porque: ¿acaso tienen idea de la magnitud de nuestra troposfera, de lo que abarca y contiene y de lo que se precisaría para poder controlar lo que pase en ella a su antojo? ¿Acaso tienen conciencia de la cantidad de gente que trabaja en ciencia, sin que haya nadie que haya soltado la mosca en favor de los conspiranoicos? y eso sin entrar a hablar de los aspectos de logística y recursos humanos necesarios para poder llevar esta campaña masiva de fumigaciones en forma de megaconspiración con el beneplácito de países históricamente archienemigos a nivel mundial conspirando codo con codo.

Aquí tenemos un comentario tipo de alguien que padece esta suerte de fobia o hipocondria atmosférica:



Como podemos inferir, la percepción espacial, la contextualización física e histórica, el razonamiento puro, la propia intuición... se encuentran altamente alterados en esta tipología de conspiranoico, que sólo alcanza a ver lo que le interesa ver: aquello que confirma sus creencias: plagas ENFERVORECIDAS, palomas y gaviotas DESESPERADAS y RAQUÍTICAS... ¡¡¡Son las señales de un dios iracundo, es el final de los días!!! Esta visión fatalista y apocalíptica del mundo es común en esta suerte de sector de la sociedad, que se aproxima peligrosamente al posicionamiento de los cristianos adventistas que proclaman el fin de los tiempos, como producto lógico del fracaso continuado de los distintos sistemas educativos en nuestro país, la magnificación del prime time televisivo, la intromisión exagerada de la clase política en asuntos económicos y la nula apuesta e inversión en talento de nuestro sector industrial y energético más potente, más preocupado de repartir jugosos dividendos a base de manipular, chantajear y sobornar a los gobiernos que de hacer este mundo más justo y sostenible. Esto ha sido el caldo de cultivo para la creación de esta nueva clase socio-cultural pesimista, hastiada y de bajo perfil. No hay que olvidar que la "conspiranoia" de las fumigaciones entra ya en el terreno de las creencias cuasi-religiosas, al negar y rechazar la ciencia, al apoyarse en doctrinas creadas por gurús iluminados que hacen un uso ostentoso de términos científicos y tecnicismos que utilizan en beneficio propio para venderse o para vender remedios "antichemtrails" por internet.

Los sistemas gubernamental y televisivo y los modelos económicos y sociales en los que nos movemos, unidos al poder de las redes sociales y al factor amplificador de cualquier chorrada que produce Internet, está creando un peligroso estrato social compuesto por ignorantes alterados, que desconfían de las instituciones, se fían más de lo que encuentran en youtube o en páginas de carácter esotérico-naturista, que son dados a muestras de violencia contenida, pero que no dudan en verbalizar enfervorecidamente, y que desde hace tiempo venimos monitorizando con creciente preocupación (accede a nuestro Observatorio contra la Violencia Chemtrailista).

Nota: "gabinja" es Gabriel Incertis, el administrador de En Ocasiones veo Chemtrails.

Pero la cosa va más allá. Resulta que cada vez con más profusión se asocian los problemas geopolíticos de nuestro planeta, incluyendo la gestión de los residuos industriales, a las tan temidas fumigaciones. Éstas ya no sólo afectan a los cultivos, las abejas, las personas, sino que están relacionadas con los atentados yihadistas o hasta con el último intento de golpe de estado en Turquía:

Si queréis ver más cosas como estas, visitad nuestra página de humor Chemtrail: "Chemtrails Lepe".
Ejemplos de esta suerte de aeroconspiranoicos hay miles.
Como podemos ver, hasta el personal asociado a la ultrasecreta conspiración de las fumigaciones clandestinas también disfruta, al parecer de vacaciones, o aprovecha esos tiempos muertos para jugar al mus o alterar el orden político y social en alguna parte del mundo...

Poco que añadir a este comentario, su señoría...
Células disecadas en forma de esporas transportando enfermedades. El "novamás" de la hipocondria celestial.

Ahora en serio, sólo hay que darse una vuelta por el vasto mundo de las páginas "conspiranoicas" relacionadas con la "guerra climática", la geoingeniería, las fumigaciones e incluso la Tierra Plana (sí, señores, como lo oyen), para darse cuenta (me gusta más la acepción inglesa: "realize", que queda más contundente) de que no nos encontramos ante un panorama baladí, sino que se trata de una amenaza real, contenida a duras penas en el mundo virtual que ofrece internet, pero que ya ha realizado pequeñas incursiones en el mundo físico real, como si de una campaña de caza de "pokémon go" se tratara (no nos olvidemos del "asalto" de Daniel Sola y sus secuaces antichemtrail al Hospital Los Arcos en San Javier en 2014): Se ha creado y se está expandiendo una especie de "plaga zombie", a lo "Walking dead" pero que podríamos llamar los "Sprayed ones"... los "Fumigados", fumigados de mente y de capacidad de razonamiento y crítica, que se dejan llevar por argumentos exóticos y fantasiosos que apuntalan sus ideas preconcebidas sobre el funcionamiento de los fenómenos atmosféricos y de los mecanismos políticos: Se trata de un grupo social descontento, ignorante, desdeñoso, hastiado, inundado de sesgos cognitivos, que no deja de crecer y de autoestimularse y reafirmarse mediante la agregación, la falta de implicación y respuesta institucional (que asocian con un interés de ocultar la verdad), y el flaco favor que los grandes medios de comunicación están haciendo al prestarles demasiada atención y lo que es peor aún, siguiéndoles el juego. Es la amenaza de la sociedad que nos encontraremos en un futuro muy próximo: ¿Esto es lo que de verdad queremos? Yo le prestaría la atención y consideración que fuera necesaria...